Humedad en casa: los 7 trucos para acabar con el moho
Descubre siete trucos sencillos para eliminar la humedad del hogar, evitar el moho y proteger bien sofás, colchones y alfombras del deterioro.
Por Cristian Marín Gutiérrez 4 min de lectura
La humedad es uno de esos problemas que aparecen sin avisar: primero unas gotas en el cristal, después una mancha oscura en la esquina del techo y, si no se actúa, moho en la pared o en la tapicería del sofá. En la Comunidad de Madrid, donde los inviernos son fríos y los veranos muy secos, los cambios de temperatura favorecen la condensación dentro de las viviendas. Por suerte, hay gestos sencillos que reducen mucho el problema sin obras ni gastos grandes.
El experto en decoración y limpieza Gastón Williams compartió recientemente siete consejos para combatir la humedad del hogar, desde trucos con materiales caseros hasta cambios de rutina. Aquí los repasamos y los adaptamos a lo que realmente importa: proteger las paredes, pero también los muebles y textiles que absorben esa humedad sin que lo notes.
Ventila y mueve el aire de tu casa
El primer paso, y el más básico, es dejar que el aire circule. Ventilar a diario al menos 15 minutos renueva el aire y reduce la condensación en ventanas y paredes. Parece poco, pero es el gesto que más diferencia marca a largo plazo.
El segundo truco tiene que ver con la disposición de los muebles. Separar sillones, armarios y cómodas de la pared unos centímetros permite que el aire circule por detrás y evita que se formen esas manchas de moho pegadas al respaldo. Si tienes un sofá arrimado a una pared exterior, revisa de vez en cuando la parte trasera: es de las zonas donde más rápido aparece humedad sin que se vea desde el salón.
Trucos caseros contra la humedad y el moho
En el baño, donde el vapor de la ducha es constante, conviene secar la mampara después de cada uso y ventilar en cuanto se pueda. Si tienes extractor, enciéndelo mientras te duchas con agua caliente: reduce drásticamente la humedad acumulada.
Otro recurso muy práctico es fabricar un recipiente antihumedad casero con cloruro de calcio y una botella de plástico perforada. El cloruro de calcio absorbe la humedad del ambiente, la convierte en líquido y lo drena hacia la parte inferior de la botella, funcionando igual que las cajitas que se venden ya hechas, pero mucho más baratas. Es ideal para armarios, zapateros o habitaciones pequeñas con poca ventilación.
En las ventanas, colocar plástico con burbujas como aislante ayuda a mantener el calor dentro y evita la condensación que suele formarse en el cristal frío. En la cocina, cocinar con tapa y a fuego bajo reduce la evaporación de vapor, y de paso ahorra energía. Y si ya ha aparecido moho en el techo o en alguna esquina, una mezcla de una parte de lavandina y tres de agua, dejada actuar unos minutos y retirada con un paño limpio, suele resolver las manchas puntuales. Si el problema es más extendido, conviene revisar con calma cómo quitar el moho de la pared sin que vuelva a salir a las pocas semanas.
Lo que la humedad le hace a tus muebles y textiles
Todo esto no solo afecta a paredes y techos. La humedad se acumula también en colchones, sofás y alfombras, aunque a simple vista no lo parezca. Un colchón cerca de una pared húmeda o mal ventilado puede acumular humedad interna que favorece la aparición de ácaros, y eso se nota en forma de olores raros o alergias al despertar. Conviene estar atento a los ácaros en la cama cuando la casa tiene tendencia a la humedad, porque el ambiente húmedo es su mejor aliado.
Las alfombras, por su parte, son especialmente sensibles: retienen humedad en la base y, si no se secan bien tras una limpieza o un derrame, empiezan a soltar un olor a cerrado difícil de disimular. Si ya te ha pasado, merece la pena revisar cómo tratar el olor de la alfombra antes de que se instale de forma permanente en la fibra.
Los trucos de Williams son un buen punto de partida para frenar la humedad ambiental, pero cuando el moho o el olor ya han calado en un sofá, un colchón o una alfombra, la limpieza casera tiene un límite. En esos casos, una limpieza profesional a domicilio con máquinas de inyección-extracción llega hasta el fondo del tejido y elimina lo que el ambiente húmedo ha ido dejando dentro, algo que un paño y un poco de lavandina no consiguen del todo.